Adéntrate en un viaje sensorial único con nuestras exclusivas catas de chocolate, diseñadas para combinar sabor, tradición y aprendizaje.
Adéntrate en un viaje sensorial único con nuestras exclusivas catas de chocolate, diseñadas para combinar sabor, tradición y aprendizaje. En el corazón de Pastelerías Manuel Segura, con más de 150 años de historia desde 1874, descubrirás los secretos del arte chocolatero y cómo esta pasión ha dado forma a un legado de calidad y excelencia que trasciende generaciones. Ideal para parejas, viajeros y amigos que buscan una experiencia dulce e inolvidable.
La actividad comienza con una cálida bienvenida en una sala especialmente equipada, donde nuestro maestro chocolatero presenta la estructura de la cata y el legado de la pastelería. A través de una introducción interactiva, aprenderás a diferenciar los tipos de chocolate, desde los más intensos y oscuros hasta los más suaves y lechosos. Con el apoyo de audiovisuales, también descubrirás cómo combinar estos exquisitos chocolates con vinos seleccionados, realzando sus matices y sabores únicos.
Déjanos tu opinión
Echa un vistazo a las siguientes experiencias
Adéntrate en un recorrido único que combina cultura, gastronomía e historia en el emblemático Restaurante "Fonda Rubio". Situado en un lugar cargado de tradición, esta experiencia exclusiva está diseñada para grupos pequeños y eventos privados que buscan algo más que una simple comida: un viaje a través de los secretos mejor guardados del restaurante y de la historia de la región.
Pazo Almuiña, un entorno único que invita a relajarse y a disfrutar de la naturaleza, la cultura del vino y su historia. . Esta idílica experiencia pone a tu disposición las 6 hectáreas de viñedo del Pazo de Almuiña con sus mágicos rincones para que disfrutes de una jornada única en familia, con amigos o en pareja.
Disfruta de la naturaleza y de los secretos de la Vendimia, conoce desde dentro el trabajo del viticultor y bodeguero, cata con él los vinos que elabora y termina reponiendo fuerzas con un almuerzo campestre al modo que lo hacían los vendimiadores de toda la vida. Todo ello en un entorno de gran belleza: el Valle del Aceniche.