Visite la Finca La Planta y su reserva de fauna salvaje de ciervos y jabalíes, además descubra el interior de la Bodega Arzuaga y deguste tres de sus afamados vinos.
En 1982 Florentino Arzuaga, fundador de la bodega, adquiere la finca privada "La Planta". En su visita, podrán disfrutar de la mayor extensión de viñedos propios de la milla de oro. En un mismo espacio de 1.500 hectáreas, la finca posee, además de 150 hectáreas de viñedos de distintas variedades que podremos identificar, una reserva cinegética de caza mayor donde conviven jabalíes, ciervos y muflones.
Los visitantes podrán disfrutar de un atractivo paseo en un entorno natural libre. La visita se realizará por caminos rurales no asfaltados propios del viñedo y de una finca agraria. Según las temporadas, podrá tocar los suelos al pie del viñedo, degustar las uvas de las propias cepas, analizar las diferencias entre variedades, conocer los distintos tipos de poda. Poner la nariz a prueba con aromas frescos. Para finalizar con armonía la visita de nuestra finca, les invitaremos a cargarse de energía positiva abrazando nuestra encina milenaria.
Tras la visita a la finca, les mostraremos las técnicas más avanzadas en enología aplicadas a nuestras instalaciones, seguiremos el proceso de elaboración, vendimia y transformación de la uva.
Posteriormente, podrá degustar la prueba del buen hacer de Arzuaga, con tres vinos de gran popularidad entre nuestros distinguidos clientes acompañado de una sugerencia gastronómica de temporada.
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Haremos un recorrido por las instalaciones de elaboración y crianza de la bodega urbana, deteniéndonos en las particularidades del trabajo artesano, el envejecimiento en ánforas de barro, fudres o barricas. Veremos también cómo llevamos a cabo el trabajo manual de etiquetar y lacrar botellas que es propio de vinos de pequeñas producciones. Remataremos con una cata de cuatro vinos acompañado de un aperitivo con lomo riojano, y nuestro aceite de oliva orgánico de elaboración propia con pan de horno de leña. Una visita emocional para disfrutar de la cultura del vino, con el encanto de lo pequeño y lo artesanal.