Bodegas Palacio de Lerma ofrece una experiencia única en la Ruta del Vino Arlanza, diseñada para amantes del vino que desean disfrutar junto a sus mascotas.
Bodegas Palacio de Lerma ofrece una experiencia única en la Ruta del Vino Arlanza, diseñada para amantes del vino que desean disfrutar junto a sus mascotas. Al llegar a la bodega, les acompañaremos hasta el Centro Canino de Lerma, un espacio especializado que garantiza su comodidad y bienestar durante la experiencia. De este modo, los visitantes podrán recorrer el viñedo y la bodega con total tranquilidad, sabiendo que sus mascotas están en un entorno seguro y atendidas por profesionales. La visita comienza con un traslado a los viñedos centenarios, donde Ramiro García guía un recorrido explicando cómo las características del territorio influyen en la calidad de las uvas. De regreso a la bodega, explorarás las instalaciones para conocer de cerca el proceso de elaboración del vino, desde la vendimia hasta el embotellado. Cada etapa refleja la dedicación y tradición que caracterizan los vinos de Palacio de Lerma, ofreciendo una visión completa de su producción. La jornada culmina con una cata guiada en la sala de degustaciones, donde probarás tres vinos seleccionados, maridados con aperitivos locales. Esta experiencia sensorial combina la pasión por el vino, la conexión con la naturaleza y el cuidado de las mascotas, haciendo de Bodegas Palacio de Lerma un referente del enoturismo inclusivo.
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Durante la visita se degustan tres vinos con productos locales: un joven 100% Rufete con aceitunas, un crianza 575 Uvas con embutido ibérico y un blanco Pizarra con queso de cabra. Al final, desvelamos un secreto que no deja a nadie indiferente… Un misterio que tú ya conoces.
La experiencia “Cómic entre vinos” invita a descubrir el vínculo entre el vino y el cómic desde su concepción, ya que la palabra viñeta tiene su origen en la palabra francesa “vignette”, nombre con el que se conocía a los adornos en forma de hojas de vid, sarmientos o racimos de uva con las que se decoraban las imágenes de los libros. Con el tiempo pasó a llamarse viñetas a cada uno de los recuadros que componían una historieta.